Hay que caminar, hay que caminar... pero tus hilos me anclan al suelo del sueño y del placer. Hilos invisibles que ninguna decisión desatan, que ningún pensamiento calman, pero a los que ninguna luz halla. Y sigo mi camino sin ti, pero sin nada más que tú, aunque el adiós me rodee y me convierta. Porque las palabras son una máscara... de oxígeno. Y huyo de ti para encontrarme contigo. Detrás, sólo existe lo que yo quiero... así que, si lo digo aún más fuerte, estaré un segundo más cerca de ti.
¿me dirás cómo te digo adiós?
(pena, el vídeo se corta al minuto, pero no encontré otra copia... Françoise Hardy siempre me ha parecido maravillosa)