Es increible lo mucho que se ha hablado por la blogosfera del Festival de Eurovisión. Tanto material da para una tesis. Yo, buscando en mi memoria, he querido retomar una de mis canciones favoritas de las que ganaron el Festival. Corría el año 1965 y la francesa France Gall, representando curiosamente a Luxemburgo, se hacía con la victoria. Esta chica sosa y modosita, comedida y elegante, pero con evidente espontaneidad, se hacía con el jurado del certamen. Y es que la canción tiene algo... A mí, es que me la cantaba mi madre, que le gustaba mucho. Igual es por eso...