Mostrando las entradas con la etiqueta petardeo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta petardeo. Mostrar todas las entradas

14 de mayo de 2007

Favoritos de Eurovisión

Es increible lo mucho que se ha hablado por la blogosfera del Festival de Eurovisión. Tanto material da para una tesis. Yo, buscando en mi memoria, he querido retomar una de mis canciones favoritas de las que ganaron el Festival. Corría el año 1965 y la francesa France Gall, representando curiosamente a Luxemburgo, se hacía con la victoria. Esta chica sosa y modosita, comedida y elegante, pero con evidente espontaneidad, se hacía con el jurado del certamen. Y es que la canción tiene algo... A mí, es que me la cantaba mi madre, que le gustaba mucho. Igual es por eso...

5 de enero de 2007

Tarareando...

En un día como hoy, quiero aprovechar la oportunidad del carácter infantil de esta jornada para desvelar algunas de las cosas que me encantan, aunque nunca las hago visibles por aquí. Mi lado infantil y mi lado petardo se unen para presentarles uno de los más nostálgicos Mega-hits de la inefable Barrio Sésamo. Además, quiero aprovechar para dedicárselo a quien me ha hecho pasar tan buenos ratos de charla y de risas últimamente... Sí, claro, Pedro (PCJ), eres tú. Con quien he tenido oportunidad de hablar de ópera, arquitectura, relaciones humanas, y demás cosas interesantes, pero al mismo tiempo también de todo un catalogo de elocuencias “infantiloides” y “marujiles” con las que que, a pesar de esa distancia que sin querer a veces impone (mal denominada como carácter “arisco” por mi querido Ennis) se ha ganado un espacio de aprecio y, sobre todo, calidez en el corazoncito del que suscribe. Porque además, me encanta imaginármelo tarareando la cancioncilla del vídeo al tiempo que se compra el último recital de una soprano búlgara que seguramente nadie de los que por aquí lee conocería, y pasado mañana irá a verla quién sabe si a la ópera de Liechtenstein o a la de Bratislava, para hacerse una foto con ella, que colgará de esa estancia maravillosamene freak al tiempo que musicalísima, donde vive. Y porque me encanta su visión global, pragmática, pero divertida y feliz de la vida. Un beso, guapo.

No pierdan la ocasión de hacer un análisis un poco más en profundidad del vídeo, una verdadera reliquia que en el mundo de la comunicación infantil de hoy en día ya no sería posible.
¿no recordaban ya a aquella maravillosa llama??
Ya nunca sería posible algo así, tan naïf e inocente. Y ya nunca lo veríamos doblado con tanto acierto, con nombres tan inenarrables como “Marichari” para la dichosa llama... Por cierto, qué doblaje musical. Fíjense que la niña canta mejor que muchos de los ínclitos de OT... Ays! Qué tiempos aquellos. Qué viva Marichari.