Surgiste de las palabras y de una forma especial de ver el mundo. Y a golpe de canciones de Mina y recuerdos italianos te hiciste un hueco grande en mi corazón, aunque no quisieras contestarme. Después vinieron las conversaciones interminables interrumpidas por la ducha, las frases secretas, las horas de noche compartida, y finalmente, tu sonrisa que me llegó como un torrente en puro invierno, cuando tiritaba aquel coche sobre el asfalto frío. Y así hemos seguido tiritando con nuestra amistad quizá arrebatada, pero inequívoca, de esas que uno sabe que van a durar y a seguir creciendo.
Las palabras nunca han faltado, ni las noches de confidencias y abrazos. La sonrisa tampoco, siempre has sido un mago para eso. Cercano como nadie sabe serlo, impulsivo y auténtico, un sabio de amistades y de cercanía. Porque sabes ser tan cercano sin necesidad de demostrarlo, que es siempre especial estar contigo. Por eso estos días han sido como un sueño, como un bálsamo en este verano extraño...
Mi manchi, caro... e come!
Un bacio grosso, amore... Per il tuo sguardo, per il tuo sorriso, per la tua presenza... Per tutti i tuoi baci e i tuoi abbracci.
Cantiamo insieme?? Dai, dai...