Frenética mirada de noche recién estrenada. Nombres y más noche. Oscura, como me gusta a mí la noche, para que brillen las estrellas. Y días claros, de manos y palabras.
Días de palabras, y juegos de palabras. Y nombres nuevos que añadir a la lista personal, a la de recuerdos de miradas y momentos. Añadir de nuevo caricias a Sevilla. De nuevo primaveras de fuego y vértigo. De nuevo. Después de tantas otras lejos.
Y es que, rompiendo mi costumbre, he dejado que mi blog, sea, sólo por hoy, un pequeño diario de mis recuerdos en Sevilla estos días, que son, invitablemente, recuerdos de personas que me han dado momentos tan especiales y divertidos.
El anfitrión, a pesar de su cansancio crónico, paseó de maravilla a todos arriba y abajo (especialmente de un lado a otro de la alameda), pero es que como él hay pocos. Y da igual que le guste organizarlo todo, para eso estamos nosotros, para romper los planes y salir por la tangente (especialmente yo).
Los niños del norte estuvieron tan cercanos y cariñosos!!!... En Madrid, el año pasado, nos conocimos sólo un poco. Ahora seguiré pendiente de ellos, pero mi sonrisa será más grande aún cuando los lea.
Los de siempre, siguen conquistando mi corazón...
Luigi, siempre especial y dispuesto a cruzar la ciudad para abrazarme... y si hay una cerveza de por medio, vendrá aún más rápido. Es el más especial de los especiales. Tengo predilección por él, porque es el que sabe poner la sonrisa más bonita a la vida, aunque ésta nos pisotee a veces.
Mi paquito, metiéndose en cada visita más y más en el espíritu de nuestra indescriptible ciudad, y de unos insospechados habitantes que la hacen inolvidable. Me gusta mucho verle feliz cuando estamos con vosotros.
La Antonia siempre me sorprende, nunca me hago a la idea de lo que me quiere... Es que ella es más fría... Pero esta vez me dio sus manos, y me gustó mucho cogérselas así fuerte.
Ver a Mikgel siempre es algo especial. Aunque sea la segunda vez. Como si hiciera muchos años que lo conozco. Siempre me entran esas ganas inmensas de abrazarlo y estrujarlo, de achucharlo como una abuelita con los nietos. Un día de estos también te besuquearé, que ganas tampoco me faltan.
Pedro... ¿por qué siempre me parece poco el tiempo que pasamos juntos? La noche tiene eso, que siempre nos parece escasa y siempre nos llega el agotamiento en un momento dado. Mejor que te vengas tú, que te quedes en casa, y que nos dediques el tiempo con más exclusividad... ¿Vale? A veces qué poco hay que decir para saber que uno quiere... que a uno le quieren...
Shiquillo and company... Qué lindo es veros siempre juntitos. Más os conozco y más voy viendo lo rotunda y auto-explicable que es esa imagen tuya de tu blog con los Epi y Blas en actitud de abrazables...
Y los niños nuevos...
Luis y Fran, qué parejita. Amigos y residentes en Madrid. Y tan diferentes!!! Si no hubiera sido por Fran, creo que no me habría animado a serviros todas esas anécdotas que ahora ya quedan en nuestra memoria del privado de nuestra amistad, y del blog. Aún estoy expectante de encontrármelo en algún sitio indebido, jejejeje... creo que quedó algo pendiente, pero no consigo recordar qué.
Víctor, al que acribillé a comentarios llenos de ironía, pero también de cariño, Porque, como muchos (en realidad no soy nada original) yo también te veo algo...
Dieguito, que desde tu “seriedad” de profesional, a veces dices más con la mirada que con la palabra... pero lo dices. Deberías animarte a hablar más, porque ciertamente tienes una voz preciosa.
Pedro (el pediatra), que me pareció encantador y especial... Y me apenó no hablar más con él. No hubo más tiempo, espero que en otras ocasiones podamos hablar más. Una sonrisa así le quita a uno de cualquier cosa fea.
Alberto... qué puedo decir de él. Creo que a pesar de haber hablado poco funcionó la buena onda, y el reconocimiento mutuo en muchas cosas. Espero que haya otras ocasiones, guapo.
Y ya por último, mis nuevos adorables... Carlitos y Chema. No por ir al final son los últimos, aunque sí que fueron los últimos en dejarse conocer. Mira que tenía yo curiosidad... Gracias por dejaros ser como sois, y no abrumaros con la circunstancia. Carlitos, me ha encantado verte como lo que no pensé que eras: Un niño pequeñín en la piel de un niño grande... Solo hay que verte la mirada para comprenderlo. Y cómo pronuncias las palabras cuando estás de broma o quieres decirle a alguien indirectamente que le quieres un poquito. De Chema me quedo con su ironía y su carácter iconoclasta, así, arrasándolo todo... es que me estaría toda la tarde hablando con él y poniendo a ya sabe él quienes a pan pedir...
Al final, ya lo sabéis todos... acabaremos siempre hablando de lo mismo... Del maravilloso chocolate de OCUMARE (qué os creíais??)
Muchos besos a todos (qué modenna soy, dios mío, que ni me aguanto)