Dedicado a mi amigo Gatchan, por nuestras interminables charlas sobre la vida y los sueños, porque siempre me pierdo en su discreta mirada llena de vida.
Este clip de Yann Thiersen que traigo hoy se mezcla con secuencias de la película de Erick Zonca a la que servía de banda sonora, La vie rêvée des anges (la vida soñada de los ángeles), una de las películas más desoladoras del cine francés de los últimos diez años.
La película es una inmersión sin anestesia en el universo de la soledad, la falta de comunicación y lanza una sincera y profunda mirada al complejo mundo de los inadaptados. Es una película no apta para corazones sensibles, pues seguramente los devastará sin piedad.
El desolado e inhóspito paisaje urbano de la norteña ciudad de Lille (una de las ciudades de mi vida, por otra parte, y aseguro que no es tan fría) sirve de decorado para recrear el encuentro entre dos formas diametralmente opuestas de mirar la soledad y los sueños. Más que una reflexión, un desolador retrato de las búsqedas vitales y de la inadaptación al mundo, de lo inevitable de las almas que caminan incomprensiblemente hacia la autodestrucción, de la lección inmensa de los que siempre devuelven vida ante la adversidad, y de cómo el choque entre esos dos mundos puede ser infinitamente bello, pero camina sin remedio al desencuentro... Inolvidables las interpretaciones de Élodie Bouchez (siempre sublime en todo lo que hace) y Natacha Régnier.
(Gatchan, nos quedamos con Élodie, ya verás)