26 de enero de 2011

Cinco

Esta semana hace cinco años que comencé a escribir en este espacio. Iniciar un blog supuso para mí una aventura y un cambio importante en mi vida, porque era el primer paso en firme que daba para desarrollar una inquietud que tenía desde siempre, y que había practicado de manera discontinua durante mucho tiempo. El blog significaba en aquel momento, además, una apuesta por trasladar a las palabras la memoria y las búsquedas que más me asaltaban entonces. Y, sobre todo, una forma de recuperar una intensidad que había perdido, o creía haber perdido. Surgieron relatos, música, prosa pseudo-poética, reflexiones, viajes, crítica de espectáculos, guiños, etc. En suma, un conjunto de historias, pensamientos y sensaciones que me han ayudado no solo a construir quien he sido en este tiempo, sino a recuperar en mí una intensidad que yo consideraba perdida. En este tiempo aparecieron cómplices y compañeros de escritura que me aportaron cosas, pero sobre todo aparecieron personas con las que la química fue importante y especial. Algunas de ellas entraron también en mi vida y ocuparon (y continúan haciéndolo) lugares importantes en ella. Era un momento de auge, y muchos estábamos dispuestos a poner entusiasmo e imaginación en las palabras que volcábamos aquí, de manera que el conjunto hacía un efecto tremendamente reforzante, inspirador y motivador. Después esto empezó a perder aire. Al principio muy poco a poco. Después de manera casi dramática. Muchas de aquellas bitácoras fueron cerrando y otras disminuyendo el ritmo, especialmente desde la explosión del uso masivo de las redes sociales como vía de comunicación de ideas y emociones en la red. Así ocurrió un poco con el amante del volcán. Quise mantener un cierto ritmo, una cierta sinceridad con lo que ocurría dentro de mí. Pero lo cierto es que la batalla la ganaron la pereza, la inmediatez y la no necesidad de tener que elaborar ideas para crear algo único y sincero.

Tras unos meses inactivo, he estado pensando que de alguna manera, para mí, resultaba más satisfactorio y me llenaba más personalmente escribir aquí que dedicarme a cultivar redes sociales. Y a pesar de que parece que el mundo del blog no ha muerto, sí se ha transformado bastante, y resulta ahora más bien un medio de comunicación profesional, técnico o de especialización. Así que escribir hoy en un blog como se hacía antes es una aventura en solitario, y precisa de mucha fuerza de voluntad. La inmediatez y la potencia de otros medios nos han empujado a un proceso de invertir poco en esfuerzo y en reflexión sobre lo que comunicamos en la red. Y ha coartado mucho la iniciativa para ciertos tipos de creación.

Perro semihundido, Francisco de Goya.


Quiero empezar este año, y esta nueva etapa del blog con esta imagen en la que llevo pensando unos días, de uno de los frescos que Goya pinto en su “quinta del sordo”. Un cuadro calificado de rupturista y en el que se ha querido ver un retrato de inmensa soledad, de insignificancia frente al universo. Estudios recientes, basados sobre todo en fotos que se pudieron hacer antes de retirar el cuadro de la pared donde fue pintado para ser trasladado a un lienzo (proceso muy invasivo en el que se perdieron matices e incluso detalles enteros del cuadro) parecen indicar que podríamos estar simplemente ante una escena inacabada. En cualquier caso, lo importante de este cuadro para mí es lo seductor de la falta de límites y de la indefinición. Quiero situarme un poco en esa mirada, quizá algo desolada y lastimera, del perro ante un abismo que uno ni siquiera acierta a adivinar en cuál los dos planos que parecen abrirse se nos representa (¿cielo y tierra? ¿Tierra y horizonte? ¿Suelo y nada?). Un poco así me encuentro: agotado de no ser capaz de sacar palabras, argumentos e historias como lo era antes, hundido por la vorágine cibernética del universo 2.0 actual, estéril frente a mis necesidades vitales. Creo que me voy a volver a agarrar a este instrumento que tanta energía y deseo comenzó a proporcionarme en 2006. Aunque esta vez, lo sé, estaré más solo. Pero quiero volver a intentarlo. Me hundo, pues, en este albero espeso de Goya, sin límites ni reglas, esperando no perder ese incierto rumbo que parece esconderse en los ocres del horizonte de un perro semihundido.

12 comentarios:

Tessitore di Sogno dijo...

Yo siempre estaré aquí, leyéndote con detenimiento y regocijo.
¿Sabes?, me gusta que siempre nos compartes artistas españoles de todos los géneros de las Bellas Artes. Como Ana María Matute, Alicia de Larrocha o en este caso desmenuzando un Goya desolado.
Cierto, cada vez vamos más a prisa. Como si viajáramos hacia 2046, con un androide y sin ticket de regreso.
Como siempre un beso español, doble.

ekiots dijo...

Leyéndote me he sentido totalmente identificado contigo. Un estado de ánimo por el que yo también llevo pasando en los últimos tiempos. Las redes sociales ha ahogado aquellos procesos de lucidez que nos proporcionaban reflexiones compartidas de un valor incalculable, que nos servían a todos y que están siendo sustituidas por lo inmediato. la búsqueda del equilibrio es la clave... yo estoy en ello... y todavía sigo agarrándome al blog cuando me entra la necesidad vital de soltar algo..
un besote!!

susana dijo...

eres un genio! expresas lo que sientes y yo que te leo, me hago camaleona de ti y me identifico punto por punto con lo que dices. mis dos últimas aportaciones del blog son esbozos tímidos, ando pidiendo(me) permiso para volver a entrar en un universo que había semi abandonado.
la vida es circular_

Antonio dijo...

Mi nueva aventura es idéntica, lo sabes. No estamos solos.

Fėlix Brun dijo...

Los escritores siempre han vivido su aventura en solitario. Los blogs ocultaban esa verdad, pero al final, todo vuelve a su origen.

Argax dijo...

Ese perro, solo.

En primer lugar decirte que entiendo bien de lo que hablas, al principio mi blog era más una manera de abrirme al mundo, un espacio de búsqueda de personas con afinidades electivas. Esa función ya la cumplió mi Papiroflexia y como a ti te pasó hizo llegar nuevas personas que llenaron un hueco que hace tiempo permanecía dolorosamente vacío, ahora mi blog es otra cosa, se encamina más a ese trabajo solitario que es escribir, se convierte en un espacio nuevo en el que yo puedo desarrollarme, dar un paso adelante en lo que quiero ser y hacer.

Tu asististe casi desde el principio al nacimiento de mi blog, tu fuiste uno de los que vino a llenar ese vacío del que hablo y ahora míranos, en la encrucijada con cara de preocupación, añorando las sensaciones fuertes que vivimos, sabiendo también que eso no es posible, queriendo sobre todo recuperar esa intensidad, esa manera de ver el mundo que sabemos es la única que nos satisface.

Te acompaño, siempre, con letras y sin letras.

Y sí, el mundo de las redes sociales nos está volviendo vagos intelectuales.

Aquí estamos, desnudos y con frío, con ganas de caminar.

GusPlanet dijo...

Hey amigo Vulcano! (siempre me pasa que, cuando escribo 'vulcano' como la 'c' está pegada a la 'v' en el teclado, pues lo primero que me sale es 'vulvano' JAJAJAJA sin ninguna connotación en especial!).

El que eres realmente especial eres tú mi amigo, porque cuentas sobre el 'estado de los blogs' como si fueran un instrumento de hace 20 años y sólo han pasado cuatro desde la apertura de tú bitácora! Cuatro años no es realmente nada. Yo, que te sigo también por las 'redes sociales' creo que no deberíamos tomarnos todo taaaaaaan en serio. Tenemos muchas herramientas de comunicación al alcance, pero ¿y qué? suerte que estén, éso no significa que todos debemos utilizarlas o estar 'conectados' todo el tiempo ...
Sigo insistiendo que la vida sucede allí fuera, ni en las redes sociales ni en ésos museos tan solemnes, la verdadera vida es mucho más sencilla y nos pasa enfrente ...

Salud entonces por éste aniversario y viva la comunicación!

GUSPLANET

Rocío dijo...

Enhorabuena por tu regreso, David. Como las buenas tierras, necesitabas tu barbecho. Creo que todos los necesitamos y a veces nos mostramos un poco "ansiosos" por no estar siempre "on the top". No se puede. Hay que aceptar la marea alta, la marea baja... y saber mecerse con ella. Eso es lo que yo pienso. Ese perro... fíjate... yo siempre lo he visto "semiasomado" ;-)
Sigue asomándote por acá. Muchos lo disfrutamos y lo agradecemos.
Rocío

pon dijo...

Quizás se ael momento de reinventarse, de renacer, de salir de la arena como el perro de Goya, y simplemente disfrutar.

senses and nonsenses dijo...

debe ser la crisis de los cinco años porque soy otro que se apunta a tu teoría, y eso que no he caído aún en las redes sociales.
a mí me está costando coger el ritmo de antaño (es cierto, pero si solo han pasado cuatro años...), tb he pensado reinventarme, pero mientras descubro cómo, sigo viaje, improvisando...
y siempre solos, aunque a veces tengamos la ilusión de que no es así.

felicidades
enseguida te alcanzo.
un abrazo.

mikgel dijo...

Hace meses tomé la decisión de retomar mi blog, porque me satisfacía mucho más que esta loca lluvia de información inconexa e irreflexiva en la que estamos envueltos ahora. No lo he hecho. La vida da giros inesperados y el mío en los últimos tiempos no ha sido para bien. Pero quizá lo haga pronto, podría ser un modo de volver a retomar cosas que dejé pasar.
Me siento, por tanto, bastante reconocido en tus palabras. Besos.

pe-jota dijo...

Sabes que suscribo todas y cada una de las palabras vertidas en esta entrada. Y también sabes que seguiré acompañándote en este viaje.