21 de septiembre de 2008

Del Miño a la globalización...



Aún hay lugares donde el tiempo se ha detenido hace años. Donde a pesar de que las ondas del móvil lleguen (dónde no, ya hoy en día), o de que puedas dormir en un hotel de diseño, aún no se ha transformado el paisaje, ni las costumbres, ni se ha perdido ese sutil aislamiento capaz de crear microcosmos únicos.
En España aún contamos con algunos. Como este de la foto, en las riberas del Miño, entre las provincias de Lugo y Orense, donde he estado estos días.
A pesar de la tristeza que supone ver muchas de estas zonas deshabitadas, las casas cerradas o pueblos enteros como fantasmas, aún no se ha despoblado del todo.

En un momento en el que parece que sólo es posible la dicotomía entre la homogenización que nos impone el mundo globalizado o la defensa a ultranza de una cultura como única forma de entender el mundo sin que quepan aportaciones externas, se me ocurre que estamos perdiendo la capacidad de entender la vida como un ejercicio de sumar y superponer formas y miradas: sumar para conocer y superponer para dudar y poder crecer. Que estamos perdiendo, en definitiva, la capacidad de elegir y la de crecer en la multiculturalidad. En sitios como el que he estado, que admito que nunca elegiría como lugar para vivir, sin embargo, soy consciente de que son el pequeño y casi único reducto de muchos paisajes naturales y humanos que creíamos desterrados ya y que están a punto de perderse. Reductos de una forma de vida que tiene también mucho que aportarnos y que sin embargo hemos rechazado de manera global, como si nada de ella fuese válido.
Lo mismo ocurre con los nacionalismos, en tantos y tantos lugares donde la oportunidad de tener varias miradas, varios lenguajes, se está desperdiciando en pro de defender la que cada uno considera legítima. Y no hacemos más que perder y perder. Los unos y los otros, por pura miopía.
Igualarse al resto en mi opinión es tan pobre como diferenciarse sin posibilidad de intercambio y enriquecimiento con el resto. ¿Será que saber mantener la diferencia de cada uno sin convertirla en una muralla es tan difícil? Debe ser que sí. Pero también debe ser que es lo que quieren algunos, pues sino no entiendo la virulencia con la que se está atacando una asignatura que en realidad es “menor” dentro del sistema educativo. La crisis del sistema no está en la asignatura de educación para la ciudadanía, sino en el sistema mismo, del cual esta asignatura no es más que una anécdota, quizá la más vistosa de criticar y de hacer mover esas voluntades deseosas de levantar murallas y flechas contra los que no piensan como ellos, pero no deja de ser una mera anécdota. Eso sí, cargada de valores que muchos no desean, porque hará que los futuros ciudadanos se planteen cosas que no interesan.
De todas formas y así, entre unos y otros, se marea la perdiz y la casa (el sistema educativo) sin barrer.

Vaticino un futuro en el que todos mantendremos nuestro idioma y no se fomentará más que el estudio del inglés. Un futuro donde la diferencia cultural será una máscara vistosa y que nos llene de orgullo, pero que no hará más que esconder nuestras almas globalizadas y estandarizadas, prestas a ser manejadas a la perfección por un sistema capitalista que nos convertirá aún más en súbditos dependientes de un sistema que nos dejará respirar pensando que somos únicos y diferentes, y a la vez guapos y estupendos...

Qué pena.

13 comentarios:

pe-jota dijo...

Cada vez entiendo menos la miopía de gobernantes y ciudadanos empecinados en ser borregos y disfrutarlo, ir por la vida con lo justo, tan justo que ni a mínimos llega, pero henchidos de prepotencia, con conocer su ombligo les basta y sobra, sólo hay que ver que aquí en Catalunya nadie se ha movido al saber que el nivel cultural de sus alumnos es el penúltimo entre los miembros de la OCDE, o el segundo empezando por la cola, así que no voy a ser yo quien se preocupe, triste pero cierto.
Tal vez ando un tanto irritado y cabreado y desilusionado, o a lo mejor los 47 comienzan a pesar.

moderato_Dos_josef dijo...

Uff! Pues yo espero que tu vaticinio no se haga realidad. Francamente no me agrada nada el panorama de seguir con el inglés toda la vida, la verdad es que ya estoy cansado de vivir bajo el domino anglo sajón, pero qué otro remedio queda es nuestro tiempo. Yo vaticinio otro futuro, y no es mejor que el tuyo sino peor, porque de seguir tal como va el mundo el caos no tardará en llegar a los países pobres y entonces los ricos se blindarán; y en lugar de abrirse el mundo se llenará de pequeños núcleos cerrados, algo así como burbujas rodeadas de barbarie... en fin no quiero seguir pensando así, pues todavía espero algo mejor. Pero cuando veo lo que sucede en Italia, matanzas de la mafia, insultos a los gitanos y etc; pienso que nosotros tampoco estamos lejos de que nos ocurra lo mismo. Y eso es un principio de algo que no me gusta nada... Un saludo!

senses or nonsenses dijo...

pues yo creo que volveremos a los pueblos, algunos ya lo están haciendo... tal como está el panorama lo veo en plan Resistencia, como en La fuga de Logan. te acuerdas?

sobre las lenguas, y nacionalISMOS, buff, no sé...
hablamos todos en inglés? o con que la excusa de la defensa de la lengua se dé más importancia a la historia de euzkadi y la literatura catalana, que a Quevedo y todo el siglo de oro?

eres demasiado optimista con el futuro. aún puede ser mucho peor...

un abrazo.

vir dijo...

desde luego que sí, que qué pena. Yo sí que me iba a vivir a un pueblo de éstos, al Miño, sí ¿por qué no? a ver llover detrás de la ventana. No soporto las aglomeraciones ni las ciudades, ni siquiera una pequeñita como la que ve pasar mis noches. Si antes me daba pena Dani, del otro relato, ahora esa mujer que camina tranquila junto a su perro me da una envidia no del todo sana :-)......

Hugo dijo...

Vulcano! Me alegra que te acuerdes de mí de vez en cuando, suenan campanas cada vez que pasa :P

No te preocupes tanto por el futuro porque con suerte el 26 de octubre nos traga un agujero negro y volvemos a empezar. Incluyendo a Pe. Jajajajaja.

Yo también espero que todo te vaya bien, y a ver si nos vemos por este Madrid inundado, yo puede que esté buceando. Un abrazo

Carlitos Sublime dijo...

En realidad, globalización y nacionalismo son términos opuestos que mantienen algo de razón. Unos porque creen que es necesario tender puentes, y otros porque consideran necesario preservar su identidad. Pero claro, en el equilibrio está la virtud, y mientras que los primeros se aproximan a una homogeneización brutal, los otros se quedan aislados.

Muy complejo todo. Yo sólo espero que seamos capaces de salvaguardar las riquezas culturales y paisajísticas de cada territorio. Si no, en un futuro nos arrepentiremos.

Besos, guapetón.

Ben dijo...

Pues el mundo cambia, pero en circulos y siempre regresamos a donde empezamos. Es bueno ver que lugares asi aun existen, por lo menos nos permiten escaparnos de nuestras realidades por un tiempo.

Un abrazo enorme!

Argax dijo...

Creo que es muy difícil mantener la individualidad hoy en día. El sistema del que habla Vulcano nos conveirte en seres borrosos y está tan bien pensado que nos hace creer que la mayoría de nuestras elecciones las tomamos nosotros. Ahí está la clave, la elección no consiste sólo en tomar una de las alternativas disponibles (habrá que preguntarse antes quién o qué ha puesto a nuestra disposición esas opciones), una verdadera elección supone crear o descubrir opciones nuevas, más personales y aun así ser capaces de compaginarlas con las de los demás.

Es un tema complicado pero muy, muy apasionante.

Vulcano, al final te tendrás que ir a uno de esos pueblos ya verás. Cuando me retire del mundo yo ya tengo elegido el mio, ya te diré cual es.

Un beso.

mikgel dijo...

Ofú. De EpC ya sabes lo que pienso, soy muy beligerante en ese tema.

En cuanto al otro. Ofú Ofú. Yo me siento a veces como en una novela de Luis Mateo Díez, el último habitante de un mundo que desaparece. Sé que hay nombres, historias, maneras de pensar y estar en el mundo que apenas me sobrevivirán. Pero por otro lado tengo otra identidad, soy un habitante del mundo globalizado y me desenvuelvo en él.

Tengo una identidad mestiza, soy de los dos mundos y un poco extranjero en ambos.

Por cierto, yo no creo que la globalización y los nacionalismos sean procesos antitéticos. No creo que los nacionalismos protejan la identidad y la globalización la destruya. De hecho creo que los nacionalismos surgen de la primera globalización, la globalización política surgida en el siglo XIX y que no defienden la identidad sino que la inventan, la construyen, la desarraigan del ámbito personal, la erigen en bandera de un ámbito colectivo y la vuelven impositiva para fines distintos a la identidad y ligados a la obtención o permanencia en el poder.

Bueno, por hoy está bien.

gatchan82 dijo...

en galicia se mantienen esos dos mundos con pinzas, uno al que le cuesta emerger, y otro que se resistte a desaparecer.

NaT dijo...

Me acuerdo cuando mi pueblo era así, no fantasma, pero si un reducto de paz, tranquilidad y donde poder escaparte para huir de la monotonía de la vida.
Allí, en esas calles ocuras en los atardeceres porque la luz no había aún llegado a las calles, uno aprendía a convivir con sus semejantes, uno no era de campo y el otro de ciudad eramos todos uno y competíamos, como todos los niños en ver quien subía antes a un árbol o quien hacía la mayor burrada con la bici. Los muy osados atravesaban los maizales al atardecer...
El sistema educativo es malo (el otro día lo andábamos hablando en casa), porque ya no se vive tanto en la calle como antes y no todo se aprende en los libros, ni en la tele, ni el los videojuegos, ni por supuesto en la escuela.

Besos volcánicos!!!!!

Tessitore di Sogno dijo...

Por estas latitudes el Inglés es la segunda lengua y aunque hasta puedo pensar en ella confieso: nunca me ha gustado.

Será por la misma razon que cuando he dejado de ser un crío y he partido de mi pueblo hacia la enorme ciudad nunca me he sentido del todo bien.

Será, también, por la misma razón que siempre que me pierdo un finde en mi bosque sé que en relidad no me he ido, y que un buen día he de volver a él, a la tierra de barro húmedo y los almuerzos en la mesita de madera, con un buen tinto y a la sombra de un ciruelo, con esas panorámicas llenas de lagos, abedules y flores.

Pronto...

:)

Felix Werbowy dijo...

que tranqulidad trae esta imagen.