19 de noviembre de 2007

Extrañeza y Mozart



Las tardes se cierran como oscuras y veloces grutas, y no tiene tiempo el aliento de encontrar el sol quebrándose sobre los límites. Mis sobremesas son mares de fuego que se arrastran para extinguirse. El sueño, noches frías en las que la médula tiembla. No sé quién me trae la extrañeza, ni los pasos rotundos sobre la razón, como asfixiándola. Y sin embargo ahí está, desafiándome en el tálamo de la duda. Intento verter el temor, y saciarme de presente, pero el hilo que me une al futuro se me enreda entre los dedos. Extrañeza que me separa de mí, que extravía mis latidos y los esconde bajo una almohada invisible, que me amarga el tacto del volante, que me arroja al vacío entre lámparas rojas que flotan en la oscuridad, como suspendidas. Es toda esa extrañeza de la reflexión y de la calma, que me devora, que me arrastra y me acuchilla, pero que va seguida de lo cotidiano, como un metrónomo humano, como un reloj de piel que dibuja de nuevo la mañana y la tierra oscura que se me clava en la retina. La mañana despliega el ancla y las ramas sobre la lengua, pronunciando las mismas palabras, reconociendo los túneles de mis venas, habitando en la estrecha espalda de la rutina. Y reconocida la felicidad de lo exiguo, siento algo parecido al respiro, inevitablemente falso, pero poderoso, como cuando tras un adagio que instala el silencio, Wolfgang nos arranca del limbo para devolvernos al trepidante humor, a la distancia de lo grave... y la vida sigue.

17 comentarios:

Fenjx dijo...

los cuartetos de cuerda suenan distintos cuando alguien te los regala
yo este fin de semana me he sumergido en sus sonidos recorriendo caminos con los ojos cerrados de la mano de sus notas
hacia lugares más serenos que los que habitan bajo la cada vez más corta luz del día
para mi los días transcurren inquietos e inciertos
y es sólo en la música donde encuentro la quietud que necesito para volver a encontrar
otra vez
otro invierno más
el camino de regreso

David dijo...

Hoy ha llegado el invierno. Sugiéreme algo para escuchar en este tiempo criminal. ¿Mozart también convalida?

gatchan82 dijo...

aunque ya lo venía sintiendo, hoy he visto llegar el invierno.

el futuro se nos enreda. ¿demasiados hilos para manejarlosa con dos manos? ¿harán falta cuatro?

abrazo.

Cvalda dijo...

El invierno, mejor pasarlo acompañado. Por el calor ajeno y la mutua reflexión, entre otras muchas cosas :)

luigi dijo...

Siempre te sento tan mal el invierno... deberias plantearte vivir en un lugar más calido, o sin invierno, aunque algunos amigos mios dicen que las personas que crecen en lugares donde no cambia el tiempo terminan volviendose locas. Puede que compense, lo comido por lo servido, o puede que no. Mientras tanto, abrigate la medula, y o dejes que nadie te pisotee. Un beso fuerte desde una mesa camilla del sur.

Anónimo dijo...

Estas líneas deshacen, estan plenas de verdad y crueldad.

Mart-ini dijo...

Tendré que abrigarme el corazón...

Un beso, sin permiso ni nada!!

Vulcano Lover dijo...

Fenjx
Yo con el inicio del frío me he vuelto a enganchar a Mozart... es un músico terapéutico, que hace de balsa sobre las tempestades. Quiero que este invierno sea especial. Te apuntas?
Besos-

David
Mozar lo convalida todo, porque además hay un Mozart para cada ocasión... Qué quieres, música clasica o en general?? Hacen falta obras cálidas, apasionadas, libres, soleadas...
Besos

Gatchan
No sé cuántas manos hacen falta... A mi los hilos del futuro siempre se me han enredado. En eso nos parecemos, nos vendrá bien hacer el cursillo de desenredo juntos, no?
Un beso grande.

Cvalda
¿tú crees que el invierno es un intermadio de la vida o que lo es el verano más bien?
La buena compañía es recomendable para todo el año. EN invierno, quien mejor acompaña es más que el que te da más calor, el que más y mejor te hace olvidar el frío...
UN beso.

Luigi
Gracias por el calor enviado en sobre espacial... No te creas, en el fondo tengo muchos sentimientos encontrados con el invierno... ya te conté un día mi teoría (contrastada) de que a mí las cosas importantes me pasan en invierno, y las más intensas también.
Hablamos prontito.
Besos.

Anónimo.
Sí, de verdad sí... siempre intento hablar desde la verdad que siento... Crueles creo que no. La crueldad es parte de la vida, y siempre da paso en algún momento a la alegría, y esta de nuevo al dolor... En eso consiste la vida, en asumir que el camino serpenteante es el que cuenta, y no la esperanza de que se termine el camino y hayamos llegado donde queríamos (miedo me da pensar que pueda existir ese lugar)

Martini
Un buen abrigo, eso es lo que necesito para este invierno... me he recorrido casi todas las tiendas pero no encuentro uno que me convenza... menos mal que me compré hace poco una cazadora de la que vivo enamorado... pero será suficiente?
Besos, abrigosos.

Senses & Nonsenses dijo...

a mí los que se me enredan son los hilos del pasado, los hilos que me unen al futuro me dan vértigo.
vale, es el camino, no hay un lugar, quizá el lugar sea lograr algún día eso que llaman "paz interior" y que pueda desaparecer toda esta ansiedad ...que matamos con nuestra cotidianidad.

un abrazo.

pon dijo...

Disfrutar de todo esto es la vida misma. Yo no quiero desenredarme de nada. ¿Qué me quedaría?¿Un tejido sin urdimbre?¿Una alfombra llena de agujeros?¿Una bufanda son lana?. No, gracias. No me voy a desenredar de la vida.

el chico de la chaqueta azul dijo...

Es una bonita combinación ésta que planteas, extrañeza y Mozart y el otoño y la cama fría. A veces la vida es un poema.
Un beso

Anónimo dijo...

Será que o futuro, que faz com que a vida siga, na inquietude, na alegria e nos momentos de fragilidade, e até no quotidiano, está marcado em fios, quais fios de ariadne, que vamos seguindo no nosso labirinto? Não sei. O coração, esse está quente mesmo no inverno! Encantou-me a inteligibilidade e a sensibilidade dos dedos da mão do Horowitz, cada dedo uma nota musical! Mozart entranha-se, da flor da pele ao âmago do nosso ser. bj

Javier Herce dijo...

Entrada cultural de las tuyas!

Cvalda dijo...

Hummm...tienes mucha razón en lo que dices. Personalmente, creo que la vida empieza en verano y acaba en invierno (no en primavera y otoño respectivamente por lo de el nacer y morir de las cosas); el verano es siempre un intermedio, una pausa en nuestras vidas. El invierno es más el letargo de la rutina...

No estoy hecha para los veranos, pero me gusta que puedan aparecer en cualquier época del año. ¿Qué opinas tú?

Vulcano Lover dijo...

Senses...
No sé, tan perdido andas??? La paz interior depende exclusivamente de nosotros, me temo.
ya hablaremos..
beso

Pon
tienes la razón... vivimos enredados y viviremos enredados... la vida nos da eso hilos, y para vivir es necesario tocarlos. es inevitable enredarse.
besos

Chico de la chaqueta azul
no sé, chico... mozart puede llevarte a lo más inhóspito, a la mayor extrañeza con su música (cuarteto de las disonancias, el quinteto k516, la sonata k457...) y sin embargo de repente darnos lo más físico y banal, el humor, la carnalidad, la música en estado puro. Por eso la extrañeza se hace honda y difícil.
besos

Anónimo
Horrowitz sempre foi único na interpretação das peças. Podes gostar ou não, pero não podes dizer que não seja único, porque é:unico e diferente, inigualável...

Javier
más que cultural, personal. La música clasica sólo ilustra, pero lo que digo lo siento...

Cvalda
a mí me encantan los veranos, por el relax de lo rígido de la vida que supone, por lo fácil que es vestirse, porque te permite estar en la calle sin hostilidades de la naturaleza, porque es pausa... el invierno ya ni sé lo que es, después de estos últimos años... tiempos casi siempre complejos para mí, como si fueran la esencia, el corazón de los ciclos... bueno, pero son impresiones personales, no sé si tienen mucho de base, de razón.Además tienes razón, los veranos pueden aparecer en cualquier época del año

Fenjx dijo...

el camino serpenteante es el que cuenta...

cuando erá más joven e inocente quería un camino recto por el que correr hasta el final
que poco sabía entonces de la vida
y del caminar despacito y descalzo con los ojos y las palmas de la mano abiertas preparadas las pupilas y las yemas a vivir las curvas

Anónimo dijo...

Gracias por el réquiem, por la exquisita y discreta sensibilidad. Gracias en el sentido más profundo y vehemente de la palabra. Gracias