6 de junio de 2008

Estación 36


La vida es como un viaje en un tren. Me lo escribieron ayer. Como un tren luminoso, quizá como aquel enigmático tren supersónico de la película 2046 en el que se podía viajar en el tiempo hacia el futuro con destino a aquel año, pero nadie había vuelto para poderlo contar. Se trata del tren particular de cada uno, con sus vagones transparentes y otros que no lo son. Con la máquina siempre visible y con rincones que sólo cada uno conoce. Pasan los años y la sensación del viaje es cada vez de mayor velocidad. Tanta que a veces cuesta plantearse si el trayecto que llevamos es el correcto, o habría que cambiar los ejes de los raíles y desviarse por otros lugares. A pesar de todo, esta velocidad, me gusta.

Hoy, además de un día más, como cada mañana, he cumplido un año más de vida. Lo he sentido nada más abrir los ojos, casualmente a la misma hora más o menos a la que debí nacer. Me he despertado con la mejor compañía, con el mejor beso. El tren se ha detenido en una estación. Una silenciosa y tan especial como la que recuerdo de pequeño, junto a casa de mi abuelo.
El revisor me ha dejado bajar un instante a respirar el aire puro, y casi me ha parecido que, como aquella otra estación, se sentía con intensidad el olor salvaje de la madera fresca y los mil acentos del bosque. Me he sentado un rato. No me he hecho preguntas, he sabido en seguida que me gusta esta estación. Me sonrío al pensar que cada estación a la que llego me gusta más, porque cada una se suma a las anteriores y es a su vez la suma de ellas. Y es que hace tiempo que dedico mi viaje a explorar lo que me hace sentir bien, las personas que me hacen sentir bien: las cosas y las personas con las que comparto ilusiones, cariño, ideas o desacuerdos, respeto, y libertad. Esas que conservo junto a mí porque son el mejor paisaje, el que merece la pena, el que le impone la velocidad y la belleza al camino.
Al final del viaje ninguno sabemos donde va todo eso a parar. Igual se deshace, o se archiva en algún lugar secreto donde nadie más tendrá acceso. Pero todo eso da igual ahora. Lo importante del ahora es sentirse vivo y hacer que ese sentimiento sea robusto, sincero, consciente. Asumiento que esperanzas y desilusiones forman ambas parte de él, que compartir el viaje es una obligación de quien quiere estar vivo, que luchar por lo que uno cree es la razón de que el tren se mueva, que conservar los sueños significa no perder el niño que llevamos dentro y que conviene acomodarlo en la máquina porque cuando todo pierde sentido es él el único que conoce la ruta que debemos seguir. La mía, detenida hoy un instante aquí, se llena segundo a segundo de plenitud y necesidad de seguir viviendo, porque a pesar de todo lo que no me gusta, de la mediocridad, de la tristeza, de la imperfección, de la injusticia y del dolor que también implica la existencia, cada instante de vida sigue siendo un regalo y no una pérdida. Y yo, hace mucho que decidí intentar llenarlos de intensidad. Continúo en el empeño. Muchas gracias a todos lo que lo hacéis posible.
Mi banda sonora de hoy, esa cancioncilla que escuché en el blog de Luis, y que me llena de felicidad instantánea:

15 comentarios:

el chico de la chaqueta azul dijo...

Felicidades!! Toda la felicidad que te produce la hermosa canción que se te repita durante todo el año con nuevos descubrimientos. Besos.

gatchan82 dijo...

y el tren siempre va hacia adelanta.un beso muy fuerte.

Tessitore di Sogno dijo...

Hombre, ¡enhorabuena!, queda en verdad poco que decir cuando has utilizado esta analogía tan sutil entre el viaje en tren y la vida, tu vida, esa vida llena de música y paisajes, olores, encuentros y sensaciones.

En cuanto a mi, un placer haberme cultivado con tu música, tu gusto literario, pero sobre todo, con esos post como "Lluvia de abril", donde de pronto me encuentro a mitad de la calle, empapado en agua helada, con vida otra vez.

Mart-ini dijo...

Yo en mi estación, te mando besitos para que los recojas al pasar

Felicidades!!

Argax dijo...

Da gusto leerte así. Es tan importante ser capaz de mirar adelante con ilusión.
Enhorabuena.

Sólo espero que el tren siga parando más a menudo en andenes accesibles para mi (egoísta que es uno).

Sabes? Se transmite la calma, el sosiego, la templanza, sí, esa es la palabra, en lo que dices, en como lo dices.

Un besazo.

Arkturo dijo...

SEÑOR...

a usted le interesaría ser jurado en un festival independiente en linea?

sí si... dejeme un comntario en mi blog, bueno... si es que sí, yo de cualquiera manera pasaré poraquí.

usted es alguién muy fundamental para este proyecto.

aceptaría?

Cvalda dijo...

¡Felicidades! :)

(Bonita metáfora...)

Raúl dijo...

acabo de llegar a casa (hay que trabajan hasta tarde) pero ahora me abro una cerveza a tu salud -no me queda vino, lo siento.

besos fuertes, ya lo sabes

CRISTINA dijo...

Maravillosa música.
¡¡FELICIDADES!!

Enredada dijo...

Feliz cumple!!!!!
y si, la vida es como un tren, nos dejamos llevar...
mil besos

David dijo...

Y qué me dices de cómo se reinventa el tren: las vías obsoletas se adaptan para el cicloturismo, mientras que la modernidad llega a las que resisten en forme de ave, cuya velocidad tampoco asusta.

Un bico (prometo mejorar los abrazos)

susana dijo...

muchas felicidades y muchas estaciones.

Senses & Nonsenses dijo...

...muchas felicidades...
tb creo que es un momento especial. de mucha confusión, de oscurantismo, y al mismo tiempo, de muchas voces que buscan una nueva esperanza. de gente que se quiere bajar de un tren para coger otro, más ecológico, más lento, con paradas, para ver mejor el paisaje y al paisanaje. más solidario. ...que sigamos juntos un poquito más del trayecto del viaje.
qué bien, la música.

besos, guapo.

pe-jota dijo...

Felicidades, con retraso, pero eso es lo de menos , y que sigas cubriendo muchos kilómetros de vías y estaciones con sus correspondientes paradas.

Fenjx dijo...

en los viajes pasa eso
que en buena compañía
el viaje se hace más importante que el destino
compartir ventanilla
y galletas
pasar de la película
e ir hasta el vagón-cafetería
y hablar agarrados a la barra
mirando los paisajes interiores propios
reflejados en los ojos del otro
ningún viajecico es pequeño
si la compañía es grande