21 de octubre de 2008

Música y Futuro.

El próximo viernes se entregan los premios Príncipe de Asturias y en la presente edición no me voy a perder la entrega de uno de los reconocimientos que más me han emocionado en los últimos tiempos. El premio Príncipe de Asturias de las Artes, que ha recaído en el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela.

No sólo porque la labor que llevan realizando durante años ha sido bella y fructífera, sino también porque está basado en unos principios que comparto desde lo más profundo de mis valores y que además consigue algo tan sencillo e importante como universalizar el acceso a la creación, a la interpretación y a la capacidad de entender y disfrutar de algo tan beneficioso como a veces desgraciadamente inaccesible es la música clásica.
El artífice del nacimiento de este sistema es José Antonio Abreu, que en sus palabras de agradecimiento al jurado del premio declaraba de manera muy concisa el objetivo de este proyecto:


"el objetivo esencial del Sistema Nacional de las Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela no se refiere sólo al plano artístico, sino que se inserta, directa y profundamente, en el contexto global de una estrategia de Participación, Capacitación, Prevención y Rescate de Jóvenes y Niños en y por el Arte. En su condición de comunidades en perpetuo ejercicio de concertación, las Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles representan el modelo de una avanzada y auténtica Escuela de Vida Social. En Venezuela, la Práctica Orquestal y Coral cotidiana ha demostrado ser herramienta particularmente eficaz para hincar sólidamente a jóvenes y niños en el quehacer colectivo, en la coexistencia solidaria, en un quehacer creador profundamente realizador de la personalidad, propicio a la forja de un espíritu solidario y fraterno, tanto como a un formidable desarrollo de la autoestima. La pobreza material comienza a ser vencida por aquella sublime riqueza espiritual que germina en y por la Música. "

En este vídeo que podéis ver si pincháis aquí y seleccionáis la pestaña de El Comunicador, encontraréis un resumen de la película Tocar y Luchar en el que el propio Abreu explica estas razones de manera más detallada. Os recomiendo escucharlo. A mí me parece que su mensaje es humano y emocionante como pocos.

Siempre he pensado que la música culta era un notable instrumento de crecimiento y maduración personal. Además, también tengo la convicción de que para quien quiere ir más allá de aprehender su belleza y se lanza con esfuerzo a desentrañar los universos formales, conceptuales y humanos que encierra, el regalo que ésta nos ofrece como compensación es tan inmenso como imposible de explicar, pero tengo la certeza de que en general nos hace mejores seres humanos y más libres.

Por ello, desde mi punto de vista, este premio viene a celebrar la labor de una institución que no sólo ha contribuido a ampliar los horizontes vitales de miles de niños y adolescentes que por el contexto que les ha tocado vivir se habrían visto abocados a la mendicidad o a la violencia, sino que está de hecho sembrando en ellos una serie de valores que les permitirán sin duda (independientemente de su éxito profesional como músicos) crecer y madurar como seres humanos. Es más, les reglará tres inmensos dones como son la capacidad de apreciar la belleza, el instinto crítico para con ellos y con el mundo, y el valor del esfuerzo como herramienta de superación.

Es por ello que el mensaje de este proyecto es universal y profundamente humano como pocos. Porque constituye toda una filosofía de educación para una sociedad y un mundo mejor, a nivel individual y colectivo. Algo de lo que podemos aprender en todos los demás países independientemente de nuestra riqueza, educación o nivel de vida.

El Sistema de Orquestas ha asombrado ya a una gran parte de la comunidad musical internacional y cuenta con apasionados abanderados de la talla de Claudio Abbado, Simon Rattle o Daniel Baremboim (tres de los mejores directores de orquesta del mundo en este momento). Además, ha dado ya sus frutos lanzando a músicos de la proyección y personalidad de Gustavo Dudamel (probablemente el director revelación con la proyección más fulgurante de los últimos 50 años) o Edicson Ruíz (el más joven interprete que haya ingresado nunca en la Filarmónica de Berlín).

Por ello, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a José Antonio Abreu y a su esfuerzo maravilloso, que sin duda contribuye bastante a que la esperanza en un mundo mejor pueda ser un poquito más grande. Que no es poco.

Os dejo con el trailer de un interesante documental sobre otro de los éxitos de este proyecto, la Joven Orquesta Simón Bolívar. Creo que se estrena en breve en España.

8 comentarios:

mikgel dijo...

Pues aunque no sea nada habitual en mí porque ya sabes que la música no es mi fuerte, en este caso sé perfectamente de qué hablas. Asistí a un concierto de la Joven Orquesta Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel hace más de un año e hizo que me interesara por el proyecto que había detrás. Muy interesante sin duda. Un acierto el premio.

gatchan82 dijo...

hacen una labor verdaderamente encomiable.

pero cada vez comparto menos es que para los premios príncipe de asturias valoren tanto o más ls valores morales que los artísticos, literarios, deportivos, etc.

Alfredo dijo...

El premio me parece muy bien merecido. Y el proyecto, admirable.

Argax dijo...

No conocía el proyecto. Me quedo con la cita que nos dejas. Encierra algo tan sublime como es humanidad, algo de esa historia sobre igualdad y bienestar que nos intentan inculcar. Algo que hace esa historia, esa ficción, posible, aquí y ahora.
Me informaré un poco más.

Mart-ini dijo...

Merecedor del premio por su labor...

pe-jota dijo...

La verdad es que poco espacio dejas al comentario. Lo único que puedo añadir es que yo como siempre me lo perderá,debido al trabajo, así que a tirar de vídeo.

senses or nonsenses dijo...

un proyecto muy interesante.
yo no lo conocía...

un abrazo.

Fenjx dijo...

me gustaba mucho la carita de este señor durante la entrega de los premios
desde sus diminutos ojos empequeñecidos por sus lentes de miope
hay una gran visión
sobre como aplicar la magia que hay en la música
para cambiar no sólo una vida
sino generaciones de ellas