OCASO EN HOLLYWOOD
Extracto del libro: IL VIZIO DEL CINEMA, de Gianni Amelio, director de cine italiano.
A propósito de la película: El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard), de Billy Wilder, 1950.
Así, como en la película, a través de una anécdota, el autor viene a dar una pincelada certera sobre esta inmensa película de Wilder.
Dedicado a todos los que amamos esta película imprescindible de la historia del cine.

"Fugitivo de Hollywood" era el nombre de un libro sobre su vida que leí cuando era niño. Sin embargo, el título original, tenía otro significado: Hollywood Scapegoat , es decir, el chivo expiatorio de Hollywood. Y es que de Stroheim (en palabras del autor del libro, Peter Noble) "se quiso hacer artificialmente un símbolo negativo, siendo escogido para espiar las locuras y las extravagancias de la ciudad del cine en los así llamados clamorosos años veinte (the roaring twenties) ".
Wilder lo veneraba, y con razón. Estaba aún en sus inicios como director cuando se conocieron, y le pareció un milagro poderle confiar el papel de Rommel en su película ambientada en el Sahara y rodado en Arizona (la citada "cinco tumbas al Cairo"). Se hablaban, imagino, en su lengua materna -procedían ambos de Viena- y Wilder desveló más tarde que el "von" que exhibía el maestro era una inocua coquetería: se hacía pasar por noble, pero había nacido -como Wilder- en un barrio popular, y su acento lo traicionaba... No sin embargo su porte, que le permitió exhibir dentro y fuera de la pantalla una autoridad al límite de la arrogancia. Despiadado consigo mismo y con su mundo en sus mutiladas obras maestras (Greed, The Merry Widow), intransigente hasta la autodestrucción, dilapidó el éxito como si fuese un arma corruptora y dejó a las generaciones futuras la obligación de hacer las cuentas con su genio.
El crepúsculo de los dioses no podía evitarle. La fuerza intacta de esta obra maestra está más allá de las vicisitudes que cuenta. Está en el retorno a las vidas de sus intérpretes. No sólo porque la Swanson y Stroheim se habían literalmente dejado vente años atrás sobre las cenizas de una película inacabada, sino también porque su moraleja humana, aún en lo degradante, tenía aún un aura de grandeza. En ello consistía la nobleza de Stroheim, director y actor. Y él mismo, más allá del "von", era consiente de ello. Wilder recuerda que durante su primer encuentro con él, buscando decirle algo que pudiera agradarle, hizo la siguiente observación " ¿sabe por qué, señor Stroheim, ya no le hacen dirigir películas? Porque usted se ha anticipado siempre diez años a su tiempo..." A lo cual Stroheim, glacial, contestó: " Veinte, querido, veinte..."
Gianni Amelio
La escena final, imborrable de la memoria de quien la haya visto, es una auténtica obra de arte...
Colaboración de Pe-jota.
Nos traes a tu blog no sólo una película emblemática si no a unos genios del cine, personas que no solamente brillaron en la pantalla si no que brillaron por su intelecto t buen hacer, cine en estado puro, capaz de asimilar la realidad y transformarla creando parábolas que no sólo reflejaron los tiempos en los que les tocó vivir si no que hoy en día podemos aplicarnos muchas de las reflexiones que nos propusieron, adelantados en su época, adelantados que los conviente en contemporaneos, reyes del celuloide, Billy Wyler nos hizo reir con su fina ironía en con Faldas y a lo loco, nos conmovió en Irma la Dulce, nos fascinó en Testigo de cargo, reflejó la otra cara del periodismo en Primera Plana, esto sólo por nombrar alguanas películas. Erich von Stroheim, leyenda del cine, director sobretodo recordado por esa magnífica Viuda alegre, que puede ser considerada como su única obra integra, Ya que los estudios no meterieron la tijera, pero el personaje en este caso supéró con creces a su obra y por último Gloria, Gloria Swanson, leyenda del cine, del mudo pasó al sonoro, desde 1915 en que debuta en la pantalla y su conversión en icono y mito de la mano de Cecil B. DeMille, hasta esa magistral Norma Desmond, en su último papel, en el papel de su vida, esa princesa Salomé, esa estrella retirada que pasará a simbolizar todo lo que de bueno y malo posee esta industria del cine, parábola del olvido, parábola sobre injusticias y deseperaciones, y el veneno de las cámaras, Y amigo mio esa bajada de la escalera del final de la película, esa escena que te deja petrificado, absolútamente magistral y grandiosa.Ahora mismo cierro los ojos y puedo rememorar con facilidad el rostro de Gloria avanzando hacia la cámara.....