24 de enero de 2006

Amor Invisible

Acabo de volver de ver Brokeback Mountain, y me siento abatido. Abatido después de haber asimilado la fuerza y la humanidad de la película, que es inmensa, porque es universal la historia que cuenta. Porque cuenta la historia de la vida, del paso del tiempo, de la imposibilidad de comprendernos, y de la imposibilidad de comprender a quien queremos. De la pasión y de su fuerza cegadora, capaz de destruir el mundo a su alrededor, pero de la misma forma en realidad también salvarlo. De la carne y del deseo, pero sobre todo de la humana necesidad de aquel/la a quien queremos. De la infinita imperfección del mundo y de nosotros mismos. Y del amor como fuerza poderosa que está por encima de todo lo demás. De la belleza, que pasa del exuberante y desmesurado espesor de la montaña, a la desnuda y árida, pero a la vez lírica, como en un cuadro de Hopper, soledad de la horizontalidad texana, con la misma cadencia con la que la incomunicación se abre paso. Porque Ang Lee nos sitúa como espectadores de primera fila en el drama universal, pero nos coloca la espesa cortina de la opacidad de los personajes para que suframos e imaginemos la incomprensión, la vertiginosa insatisfacción que va tomando lugar en esas miradas. Y porque es una película de silencios, de unos silencios mortales, que me han dejado sin aliento, con el corazón encogido: todos y cada uno de ellos. Porque en esos silencios está realmente escrito el guión.

Pero también porque como humano e imperfecto, yo también he sido esa historia una vez. En mi caso, con demasiada similitud. Y esas historias, nunca se van. Esos silencios quedan tatuados a fuego en la oscuridad de los pasillos del alma y en días como este, sangran con violencia, salen de detrás de sus puertas, exigen ser escuchados de nuevo.
A pesar de todo, yo esta noche dormiré abrazado a quien amo. Pero eso no ocurrirá con todos los amores que no pueden ser. Y así ha sido desde que existimos. Así que cuando esta noche descienda al cálido abrazo de mi amado también, al mismo tiempo, sentiré el escalofrío de quienes han amado y amarán sin obtener abrazo, obteniendo condena, rechazo, incomprensión de los demás y de sí mismos. Sean gays, personas de diferentes razas, condiciones, latitudes... La historia del mundo se ha hecho de infinitas historias de amor desmedido que han debido permanecer en secreto. Que quede como sencillo recuerdo de todo el amor invisible que ha cruzado el planeta, de norte a sur, de la prehistoria al futuro. Por ellos y ellas.

8 comentarios:

Neverland dijo...

Nos engañamos cuando admitimos que el amor presente puede borrar los pretéritos, que somos aves fénix sin memoria y que podemos construirnos desde la nada y hacia el todo. Los amores que fueron, los que dejaron su rastro y, sobre todo, los que nos sangraron en la más pura invisibilidad siguen su curso en nuestras vidas y se ocultan bajo nuestra piel con la misma sutileza con la que Jack Twist oculta la camisa que le quita a Ennis bajo la suya propia, teñida de sangre -venas desbocadas- en una de sus mangas.
Los silencios, poderosos y nacidos de la prosa seca y contundente de la novelista que les dio su primer aliento a ambos personajes, reconstruyen ese dolor, ese peso seco y contundente del tiempo, ese trazado de hilos que va más allá del tiempo y de nuestra propia voluntad. Y saben hacerse universales, transgrediendo los límites del amor homosexual para alzarse en amor a secas. Todos podemos reconocernos en ellos. Todos podemos convertirnos en parte de su historia.
Yo también, cuando me abrazo al hombre que amo, siento -a veces- que junto a mí yacen los cadáveres de todos los amores que no pudieron ser o de todos los que fueron y que se agazapan bajo las camisas de mi armario. Incluso, en esa imperfección felina o inquietud extraña, los cuerpos de los amantes que habrán de ser, de los amores que habrán de venir, del tiempo que habré de recorrer y del que sé tan poco como de los secretos de aquella montaña.

Vulcano Lover dijo...

No haces más que leer lo que siento, neverland, una vez más y con asombrosa perfección. El Tête à tête se prevé cuanto menos interesante. Ah! y gracias a ti hoy por tu río de lava verbal, espeso y apasionado, que me inunda pero me acompaña en este mañana que vuelve a tornarse especial.

Neverland dijo...

Era inevitable dejar brotar ese pequeñito río de lava ante la intensidad (compartida, volcánica y casi simbiótica) de tu post... El tête-à-tête se intuye (así lo creo) hermoso

Vulcano Lover dijo...

Te recomiendo también el artículo que escribía la autora del relato sobre su génesis y su transformación en película, desde su mirada, en El País semanal del domingo. Aporta cosas y resulta conmovedor. Si no lo tienes, intento hacértelo llegar.
Me resulta intrigante sospechar qué otras formas de pensar comunes hallaremos. Me encanta tu lenta simetría inesperada.

pe-jota dijo...

Si hay una cosa que te envidio, es esa facilidad de palabra, esa increíble capacidad de transmitir los más puros sentimientos a través de la letra escrita, sabias al leer mi post, que esta entrada tuya me llenaría y me emocionaría, has logrado que mi corazón palpitara, supongo que al mismo ritmo que el tuyo cuando lo escribiste.
Has logrado robarme otro beso

Fenjx dijo...

jo nene
al llegar al final
no podía leer y limpiarme las lágrimas a la vez
en esta noche te busco a través de las palabras porque necesito las tuyas
se que son éstas
las que voy encontrando mientras busco en este baul lleno de cosas que necesito leer
yo aún despues de verla dos veces y de todo este tiempo
no he conseguido digerirla
ni sé si lo haré alguna vez

Fenjx dijo...

(la película)

pon dijo...

Hola, compañero.