19 de mayo de 2006

Las mil y una noches rusas.



Ayer, por razones que no vienen al caso (porque además saldrán por aquí en pocos días) acudí a la tienda de música a la búsqueda de un compacto que recogiera esa obrita maravillosa de Ballet, de Rimsky Korsakov, que es Sheherezade. La había extraviado hace años, y siempre que veo "Mujeres al borde de un ataque de nervios" donde sale ésta y otra obra suya (capricho español), siento ganas de ir y comprar de nuevo esa música. Pero al final, no lo hago nunca... Hasta ayer.
Al llegar al estante de la R, la primera versión que cayó en mis manos fue la última grabada por ese gran joven prodigio ruso (que ya no lo es tanto, joven, me refiero): Valery Gergiev. Y es que hace días, cayó en mis manos una estupenda crítica precísamente de esa grabación, que la alababa sobre todo porque es toda una muestra de la evolución meteórica del talento de este Director Ruso del que me temo que oiremos hablar cada vez con más asiduidad como uno de los grandes.
Director de ópera discípulo del gran Yuri Temirkanov, al que yo he podido escuchar en su portentosa versión de la Séptima Sinfonía de Shostakovich en directo, sus versiones operísticas con el teatro del Kirov me han parecido siempre correctas, pero no sobresalientes... Sinceramente le perdí un poco la pista. Sus versiones eran siempre para mí ésas en las que la Ópera Rusa sonaba siempre más rusa y los cantantes recitaban el ruso correctamente.
Así, ayer, enlazando con ese elogio de crítica que retenía yo en mi memoria, no pude sino quedarme con esa copia de seductora portada que recrea la estética de vestuario de los ballets en la época de los años 20 y 30, documentado con interesantes fotografías de artistas de los ballets rusos de esa época (hay una estupenda y curiosa de los ballets posando en la fuente del patio de los leones de la Alhambra con los trajes de Sheherezadre precisamente). Y además añade un delicioso texto que reflexiona sobre esa fascinación de la cultura rusa por lo oriental y lo exótico que generó toda una serie de obras musicales inspiradas en ellas. Éstas resultaban artificiales y sobre todo irreales, pero crearon de la nada toda una forma musical portentosa donde la esencia de lo ruso se travestía de otras melodías y otros ritmos, pero que nunca dejaba de ser profundamente rusa... Todo ello ocurre en una época, mitad del siglo XIX, en la que el imperialismo Ruso se extiende rápidamente hacia esas culturas orientales. De hecho la grabación recoge obras que incorporaron el folclore de las nuevas tierras absorbidas, como es el caso del "en las estepas de Asia Central" de Alexander Borodin. Con lo cual la reflexión, al hilo de las obras escogidas, es muy acertada, lo que es de agradecer en este tipo de comentarios, con frecuencia irrelevantes.
En cuanto al central Sheherezade, tengo que reconocer que Gergiev llega a transmitir con rotundidad la fuerza de esta página, que nos envuelve con ímpetu desde los primeros compases. Los solistas están acertadísimos (ese desconocido o desconocida violinista del inicio merece un monumento), y Gergiev les impone un tempo lento, pero matizado, que despliega con una majestuosidad apabullante el magnetismo y la sensualidad exquisitas de esta composición. Pero igualmente, en esos ritmos trepidantes del frenético final de la obra, nos llena de anhelo de danza, y los pies casi nos corren solos a marcar el ritmo en el suelo . ¿Será esto un afortunado "estado de gracia" o por el contrario deberé en el futuro tener más presente a este director con cara de pocos amigos al que en ninguna foto consiguen hacer sonreír?
No lo sé, seguiré investigando y escribiré por aquí mis conclusiones. De momento, conmovido aún por este momento de eternidad, me deslizo con la mirada por la piel de esa bailarina que se nos rinde soñadora en la portada, fantaseando yo con un Kirov lleno de glamour de antes de la revolución, fundido en ese blanco y negro del recuerdo fotográfico con el que nos obsequia (en este caso) La Phillips.

4 comentarios:

inquilino dijo...

Pues fíjate, jamás habría imaginado que esta obra faltaba en tu (extensa) musicoteca (o como se diga). Qué cosas X-D

Ya me contarás dónde y por qué viste Mujeres. Adoro esa peli. Cada vez que subo a un taxi no puedo evitar acordarme del entrañable Montesinos

Vulcano Lover dijo...

Pues no te equivocas... No oes que faltara realmaente... Es que mi única copia es de la época del vinilo y, desafortunadamente, ya no cuento con tocadicos... Mujeres (por otro lado) es una de las películas de mi vida, de la que me sé de memoria casi todos los diálogos (que no puedo evitar dejar de "doblar" cada vez que la veo... Y es que, como decía la Candela, " Hay que vé la Pepa... como é" (a la vista de la cama quemada cuando llegan Antonio Banderas ý Rossi de Palma a cer el piso de Carmen MAura y se lo enseña esa brutal Maria Barranco perseguda por la policía de su colaboración con los terroristas chiitas (situación surrealista donde las haya...)

inquilino dijo...

"ay, pepa, é que tú no sabe el lío que tengo yo" ;-)

Vulcano Lover dijo...

Las cosas, con precisión, ma petite amie:
"pepa, qu'estoy metía en un lío mu gordo"

o

"en ehto que se presenta con dos tíoh mah, armaros, y me dice que son terroristas shiita y que planean argo"

o

" y yo le dihe, ehto me le debaríai habé consurtao a mí ante"

y una larga lista... (aunque estas cosas, la verdad, mejor en directo..)