7 de septiembre de 2007

Leve azul

Un día, al amanecer, Diego se dio cuenta de que aquellos trazos habían aparecido de repente en su vista y comenzaban a invadirlo todo. Se cruzaban impunes ante sus ojos, dibujando sendas irregulares de un color azul cielo que se imponían a cualquier otro color.
¿Qué ha sucedido? se preguntó. Y nada le parecía poder ser el origen de todo aquello. Tan extraño era, que no se atrevió a comentárselo a nadie. Ni siquiera a Fran, con el que hacía varios días que había comenzado una intensa relación vía chat en la que le contaba muchas de sus inquietudes.
A Diego le gustaba Fran, pero aún no sabía cómo decírselo porque tenía miedo de que no le creyera, o de que, al hacerlo, toda la magia se desvaneciera. A pesar de ser aún un desconocido para él, sentía algo muy especial cuando las palabras que le escribía aparecían en la pantalla. No sabía de qué se trataba pero, por una vez en la vida, empezó a dejarse llevar por la intuición.
Fran, a su vez, se mostraba incrédulo ante la mayoría de las cosas que le decía Diego. En el fondo le daba un poco de miedo creer en ellas...

Confesarle un sentimiento así de fuerte le aterraba, así que ante muchas de las preguntas de Fran, se tomaba largos ratos para contestar, para hacerlo de la manera más adecuada. Y nunca dejaba de hacerlo sin haber sopesado todas las posibles consecuencias que sus respuestas podrían tener. Fran no se desesperaba con los tiempos de espera a los que le condenaba Diego, como la mayoría. A pesar de lo que tardaba él en responder a sus preguntas, siempre estaba presto en su teclado, para responder alguna cosa... Mientras esperaba, Fran solía garabatear un folio en blanco con un lápiz de cera color azul cielo. Garabatos sin rumbo que, sin embargo, y a su manera, describían la impaciencia y la intensidad con la que, cada día más, esperaba cada palabra de su nuevo ciberamigo.

Pero aquella misma mañana, los folios aquellos que él había acumulado, uno a uno, cuidadosamente sobre la mesa, desaparecieron sin explicación. Y desapareció hasta la cera azul que descansaba visiblemente junto al ratón. Claro, tampoco le dijo nada a Diego. Pero empezó a estar triste, porque el color azul era su preferido y le daba mucha rabia haberlo perdido. Era un poco como perder el tiempo que había pasado mirando fijamente aquella pequeña (y única) foto que él le había enviado una vez, mientras esperaba sus respuestas con temblor.

Así, sin ninguna razón, sólo por la extrañeza que aquello le provocó, empezó a hablar cada vez menos, y a alejarse poco a poco.

Cada vez más inquieto con su "deficiencia" visual, Diego también comenzó a alejarse del teclado y a obsesionarse con el porqué de aquellas líneas azules que no dejaban de aparecer sobre su retina. Comenzó a alejarse de Fran y a perderse en su propio silencio.

Un día, mucho tiempo después, el lápiz azul se terminó de gastar... Y las líneas fueron poco a poco haciéndose tenues, hasta terminar por desaparecer. Tan lentamente, que el día que desaparecieron por completo Diego ni siquiera reparó en ello. Fran, también poco a poco, terminó olvidando la pérdida de sus hojas garabateadas. Y, en cierta forma, también fue olvidándole a él.

Y así, otro día, varios años después, en un viaje a la playa, en uno de esos días que el mar es tan azul que casi no se puede distinguir del cielo, volvieron a cruzarse, de nuevo por casualidad, pero esta vez de verdad, en persona. Se miraron y, aunque no se reconocieron, se sonrieron, como si intuyeran algo.

Y siguieron camino...

¿O quizá sí se llegaron a conocer?

23 comentarios:

NaT dijo...

Así es la vida??? Un trazo azul, como una vena latente, que empieza suave, se va apretando y rellenando el papel en blanco de nuestra existencia, para darle intensidad, equilibrio y color y termina en cuanto el sacapuntas deja de ser necesario??
Son así las relaciones nacidas de la red? Un cúmulo de sensaciones, una montaña rusa de diversión, una ruleta rusa en las que a veces la bala sale del tambor acabando con toda expectativa de continuidad. Muchas veces terminamos alejándonos de la gente que realmente nos importa, por no sufrir demasiado cuando se vayan de verdad.
Cada día me gusta más ver la vida a través de tus ojos, qué razón tiene Fran cuando dice “tengo que aprender mucho de ti” creo que todos aprendemos algo al leerte, al mirarte, al abrazarte (aunque no todos tengan ese privilegio ;P ) y yo quiero seguir cultivándome a tu lado durante mucho tiempo.
Un besazo en azul, o en rojo o en verde que me gusta más.
¿Me llamáis a la tarde?

Naxo dijo...

Qué bonito, me ha encantado. ¿Quién no ha garabateado alguna vez en lo primero que ha pillado (un folio, un sobre, una revista, incluso en la matrícula de la universidad...) mientras hablaba con alguien con cierta ansiedad? Yo dibujo estampados imposibles, margaritas, casitas... muy näif todo.
Pues a mí me gustaría pensar que después de ese encuentro casual, relacionaran todo ese azul con el otro, olvidado hasta entonces, y que con un simple email comenzaran a retomar aquello que se quedó flotando en el aire. En ese aire azul.
PD: Con tu comment ya he caído en quién es Antinoo, porque me he acordado del cuadro que tenéis a la entrada de vuestra casa jajaja. Es que no tenía ni puta idea de que tenía un blog :D
Venga, un besote! Qué guay, soy el primero en comentar (si no se me ha adelantado nadie mientras escribo, claro)

Naxo dijo...

¿Ves? Ya está ahí Natalia para chafármelo jajaja

Mart-ini dijo...

Que lástima... pues a mi me hubiera gustado que se hubieran conocido

Ben dijo...

Tus historias tienen magia. La magía de una historia proviene de su creador, aunque no te conozco, siento que tú tienes mucha magía en tu interior.

Besos

P.S. Quiero ir a España, lo deseo, pero aún no se cuando podré. Tu serás el primero en enterarte :-p

salva dijo...

¡Chapó! fantástico relato hablas de las relaciones cibernéticas la mayoría de las cuales son fugaces pero intensas como pocas, relaciones que simbolizas a través de unos trazos azules en una hoja, y al igual que sucede en los hospitales donde hay máquinas que miden las constantes vitales esos trazos azules eran los que indicaban la vida de esa relación y a medida que se fueron difuminando se fueron sumergiendo en el olvido.
Pero antes de sumergirse en el olvido hay diferentes fases, porque cuando comienzas a perder la referencia de algo te aferras al recuerdo, y es por ello por lo que los trazos azules se repetían en un aparente sin sentido en la mente del protagonista, porque aunque él no lo supiera había algo en su subconsciente que le impedía que se olvidara, que luchaba por mantener vivo el recuerdo, pero el tiempo tiene un efecto devastador y al final los trazos azules se fueron difuminando hasta casi desaparecer, sumergidos por el olvido pero las emociones siempre plantan batalla, a veces se olvidan de sí mismas, no son conscientes de su identidad, pero sólo hace falta una pequeña chispa que las prenda, que las haga resurgir, y eso es lo que se pasó cuando se reencontraron sabían que se conocían de algo, y los trazos azules volvieron a marcar las constantes vitales de una historia inconclusa.

Yo querido vulcano soy más partidario de encuentros ocasionales, de pequeñas chispas que saquen a las emociones de su letargo, pequeños encuentros que se irán haciendo más frecuentes con el tiempo....

Me ha recordado a la última película de Guerin que se ha presentado al festival de venecia, apenas hay diálogos y si muchas miradas, es una propuesta arriesgada pero a veces el silencio es la mejor manera de representar la intensidad de una emoción, un silencio que si tuviera que representarse gráficamente se haría con trazos azules.

Como te dije, y te repito tu blog es un pedazito de cielo azul.

bahhia dijo...

Si es que hay señales que nos negamos a reonocer, sin embargo, la vida es mucho más sabia que nosotros y se encarga de tomar la decisiones de una manera sorprendente e interesante haciendo que finalmente todo sea sencillo y natural.

David dijo...

Lo que te digo, estoy sensible, me has hecho llorar jooo

gatchan82 dijo...

relaciones q empiezan y se desvanecen, y se reencuentran sin saber que han estado ahí.
precioso.
un beso.

Miguel Cane dijo...

No. No se conocieron...

...si se hubiesen conocido, entonces, todo lo anterior no habría tenido sentido.

Dark Angel dijo...

.... Como golpeas fuerte y me haces recordar y ademas revuelves los sentiemientos que alguien ha dejado en mi y que envie al cuarto del olvido...
muy buen post, felicitaciones

Azul_oscuro dijo...

Sin duda, yo también garabatearía en azul, quizás azul_oscuro ;)
La vida está llena de casualidades...o al menos eso creo yo...aunque veces se empeñenen en maltratarnos tanto :D...pero por suerte, también nos bendice con cosas extraordinarias...
Cuando yo esperaba en mi bandeja de entrada alla por el mes de enero un e-mail que me alegrara el día quizás seguramente también llené algún papel en azul...
besos apo!

Fran dijo...

Muchas gracias por el relato Vulcano, me ha ayudado un montón.
Dime, ¿tu crees que es tarde para Diego y Fran?
No imaginas cuánto lamentaría una respuesta afirmativa, en serio.
Un abrazo fuerte.

Hugo dijo...

Creo que ya sabes lo que me gusta la música francesa, algún día debríamos intercambiar algunas malodías.


Yo sigo mirando al cielo, desde que el azul resplandeciente no em deja ver nada más hasta que se tiñe todo de negro.

¿Alguien intercambia una mirada conmigo?

un-angel dijo...

¿quien es esa chica tan graciosa que sale en el video?
El azul es mi color favorito...
Y la historia me ha dejado un poco pensativo. Me gustaría pensar que uno de los dos, mejor Fran, volviese sobre sus pasos, le diese un toque en la espalda, y dijese:
"..perdona, igual me estoy equivocando pero tú no eres..."
...y que tuviese oportunidad de ocurrir todo lo que la vez anterior quedó en la mente de ambos.
Pero en la vida las cosas no siempre ocurren como deseamos...
Un besote, amigo.

CRISTINA dijo...

Y a tí, ¿qué te gustaría? ¿que se conociesen? ¿o que no?
Un beso

Ana, un Hada al Sur del Mundo dijo...

Un ser alado me dijo que no me pierda de leer este relato... y cuánto se lo agradezco...
Hasta no hace mucho, cuando me preguntaban cuál era mi color favorito siempre me aferré al marrón de la tierra y el verde de las plantas... pero de pronto necesité llegar lejos y así fue como hoy día respondo sin lugar a dudas que AMO EL AZUL: el color del cielo que me lleva lejos con sólo mirarlo, y es el color del mar, que aunque es separación, sé que a la vez une una tierra lejana con mi ribera porteña...

Un beso grande y... no dejes de buscar el azul, SIEMPRE vuelve... como el cielo cada mañana...

Luís Galego dijo...

eu como romantico incurável, gostaria muito que se tivessem conhecido, mas talvez tenha sido melhor assim, a desilusão existe e as pessoas não estão cá para nos facilitar a vida (acho que embora romãntico) perdi alguma inocencia...mas, subsvcrevo que o amor é azul....

Senses & Nonsenses dijo...

no sé muy bien qué comentarte. ...después de leerlo durante todo el fin de semana. me transportas a muchos sitios, una alucinante radiografía de lo que pueden ser las relaciones cibernéticas, y las reales. pienso que a muchos nos has "tocado" con este post. grande.

un abrazo.

Senses & Nonsenses dijo...

la canción es de eurovisión?

Fenjx dijo...

en tus historias
hay dos estados temporales que se repiten
el tiempo que se detiene
y el tiempo que transcurre de repente haciendo pasar los años
y reencontrando a los protagonistas
para unir los puntos
en encuentros-desencuentros
que cierran siempre finales abiertos

ocurre así en la vida?
alguna vez los puntos se unen
después de los años
y las historias que no pudieron ser
encuentran su oportunidad merecida?
cambia algo el tiempo?
y cuando digo algo quiero decir a las personas
...
supongo que no
que lo único que puede cambiar a una persona
es una persona
(la misma persona -uno mismo-
y no otra)

el chico de la chaqueta azul dijo...

ay las relaciones cibernéticas..cómo son ellas..son capaces de llevarte de la euforia a la decepción en tan sólo unas horas..yo las temo..un beso

pe-jota dijo...

Tal vez sea un antiguo, tal vez sea cosa de la edad,la vedad ni lo se ni tampoco me obsesiona, pero soy de los que cree que una relación sólo puede sostenerse en el contacto personal, lo demás pueden ser corrientes de simpatía, pero la vedad está en la mirada de tu interlocutor.